- Quiero saber dónde debo ir. No quiero estar sin poder crecer. Aprendiendo las lecciones para ser. -

06 mayo, 2011

Animales con sentimientos- de JESÚS MOSTERÍN

Las piedras caen, las plantas crecen, pero sólo los animales actúan. Los animales se comportan de modo distinto según las circunstancias externas y los estados emocionales internos en que se encuentran. Cualquier conocedor de los perros o de los hombres, por ejemplo, se da cuenta de que a veces sienten celos, ternura o agresividad, curiosidad o aburrimiento, miedo o frustración, placer o dolor, tristeza o alegría. Todas estas afecciones son características de los seres que tienen alma o ánima, es decir de los animales. En efecto, la palabra castellana animal procede de la latina ánima, que significa alma. La noción cotidiana de ánima implica la vida –por eso a los seres sin vida los llamamos inanimados- y las sensaciones, sentimientos y emociones –por eso decimos de alguien con un nivel emocional bajo que está desanimado-. Finalmente, asociamos el alma con una cierta subjetividad, con la capacidad de reflejar el mundo desde dentro. Todas estas características se dan en los animales y (juntas) sólo en ellos. Sin embargo, el alma no es ningún fantasma caído del cielo, sino el resultado de la actividad del sistema nervioso. Así como la digestión es la función del aparato digestivo, las funciones anímicas son (algunas de) las funciones del sistema nervioso.
Aristóteles dedicó más páginas a los animales que a ningún otro tema. Al famoso filósofo, agudo observador y hombre de gran sentido común, nunca le pasó por la imaginación la idea de que los animales pudieran carecer de emociones o de cualquier otro estado psíquico. En la más extensa de sus obras, Investigación sobre los animales, Aristóteles subraya la continuidad y gradualidad de las diferencias psíquicas entre animales humanos y no humanos. “Así, docilidad o ferocidad, dulzura o aspereza, coraje o cobardía, temor u osadía, apasionamiento o malicia, y en el plano intelectual una cierta sagacidad, son semejanzas que se dan entre muchos animales y la especie humana, y que recuerdan las analogías orgánicas entre las partes de sus cuerpos... Esto es particularmente evidente si se consideran los comportamientos de los niños en la infancia: en éstos, en efecto, es posible ver como huellas y gérmenes de sus disposiciones futuras, y su alma no difiere prácticamente en nada del alma de las bestias durantes ese período.
La tranquila aceptación de la evidencia por Aristóteles fue sustituida más tarde por el mito antropocéntrico del presunto abismo entre los hombres, hijos de Dios y portadores de almas inmortales, y los demás animales, meras cosas. En el siglo XVII, Descarte trató de defender la mitología cristiana mediante teorías tan peregrinas como la de que nosotros somos puro pensamiento, mientras que los demás animales serían meras máquinas sin sentimientos. Esta mezcla de superstición y filosofía cartesiana bastó para negar la evidencia durante dos siglos, hasta que la biología se constituyó como ciencia con Charles Darwin.

A Darwin, el más cuidadoso observador de la conducta animal de su tiempo, no le cabía la más mínima duda de que los animales tuviesen sentimientos y emociones, y los expresasen de modos inequívocos. En 1871 publicó The descent of man, and selection in relation to sex (El origen del hombre, y la selección con relación al sexo), donde expresó rotundamente que "no hay diferencia fundamental entre el hombre y los mamíferos superiores en cuanto a sus facultades mentales", señalando que las diferencias son graduales y que, dentro de ese continuo, "hay un intervalo mucho mayor en potencia mental entre uno de los peces más primitivos, como la lamprea, y uno de los grandes simios que entre un simio y un hombre". Para Darwin "es obvio que los animales inferiores, al igual que el hombre, sienten placer y dolor, felicidad y miseria. La felicidad nunca se exhibe tan claramente como cuando juegan juntos animales jóvenes, tales como los gatitos, los cachorros, los corderos, etcétera, al igual que nuestros propios hijos", y "el hecho de que los animales no humanos se excitan con las mismas emociones que nosotros está tan bien establecido" que no son necesarios muchos argumentos.
Sin embargo, en 1806, sir Charles Bell había escrito un libro insistiendo en la tesis del abismo entre el hombre y los demás animales, en el que defendía que sólo los humanos habrían recibido del Creador la capacidad de sentir emociones y de expresarlas, como prueba de lo cual argüía repetidamente que había músculos en la cara humana sin parangón en el reino animal. En 1872, Darwin publicó The expression of the emotions in man and animals (La expresión de las emociones en hombres y animales), donde prueba todo lo contrario. La obra es de una extraordinaria riqueza. Darwin era un observador minucioso de las expresiones de los animales domésticos y recopilaba cuanta información podía sobre animales lejanos.

Las detalladas observaciones de Darwin sobre las diversas maneras como los animales humanos y no humanos expresamos nuestras emociones, teniendo en cuenta todo el repertorio de fruncimiento de entrecejos, movimientos de ojos, posición de orejas, apertura de boca, erizamiento de pelos, meneo del rabo, posturas corporales, sonidos (ronroneos, gemidos) y otros síntomas, son todavía frescas y en gran parte correctas. En efecto, las emociones de los demás son en parte transparentes y podemos detectarlas sin dificultad si sabemos distinguir sus expresiones faciales y corporales. El rabo del perro es elocuente. Cuando tiene miedo, recoge el rabo y lo introduce entre las patas traseras. Cuando esta enfadado y agresivo, lo levanta rígidamente. Si está contento, lo agita suavemente de un lado a otro.
...
Los etólogos que han pasado muchos años entre los elefantes, como Cynthia Moss o Joyce Poole, han aprendido a reconocer las múltiples y sutiles emociones de los paquidermos, incluido su sorprendente sentido de la muerte y sus muestras de aflicción por el fallecimiento de sus seres queridos. Cuando un elefante agoniza, sus parientes y amigos lo acompañan. Una vez muerto, tratan de reavivarlo, y cuando esto falla y se resignan, se quedan varios días junto a él, guardándole luto y tocando sus restos delicadamente con la trompa de vez en cuando. Tras observar repetidamente esta conducta, "no me cabe duda", declara Poole, "de que experimentan emociones profundas y tienen cierta comprensión de la muerte".

Jane Goodali ha pasado muchos años entre los chimpancés y ha observado todo tipo de emociones, desde la curiosidad más despierta hasta la agresividad destructiva, pasando también por la aflicción ante la muerte de los seres queridos. Flint era un chimpancé joven y sano, afectivamente dependiente de su madre, la matriarca Flo. Flo murió a los 50 años. Flint se negó a abandonar el cadáver de su madre, agarrándole la mano y gimiendo lastimeramente durante días. Tan triste estaba que incluso rechazaba la comida que le ofrecían sus hermanos. Al cabo de tres semanas se murió también, al parecer de pena.
Desde luego, no todas las emociones son tristes. Desde siempre, los observadores de las evoluciones juguetonas, los saltos y las carreras de los delfines han visto en ellos el paradigma de la alegría de vivir Sin embargo, incluso estos alegres animales pueden morir de estrés, como les ocurre a algunos durante los procesos de adiestramiento a que son sometidos, lo que ha llevado al más famoso adiestrador de delfines, Ric O'Barry a abandonar esa práctica.
El diencéfalo (que incluye el sistema límbico) es responsable de tareas tan diversas como el control endocrino, la regulación de la temperatura, los relojes biológicos, el comportamiento sexual y la reproducción. El diencéfalo es también la sede de la vida emotiva de los craniados. En esta área se producen emociones como el miedo, el estrés, la impaciencia, la agresividad, el hambre, el dolor, el aburrimiento, el placer, la ternura o el cariño, mediadas por ciertos neurotransmisores, como la dopamina y la serotonina. El sistema límbico es un conjunto de pequeñas estructuras (como el hipotálamo, la glándula pituitaria y las amígdalas) estratégicamente situadas en medio del encéfalo, entre el tronco cerebral por abajo y el cuerpo calloso y el córtex por arriba. El sistema límbico está especial e intrincadamente desarrollado en todos los craniados amniotes (es decir, en reptiles, aves y mamíferos) y surgió entre los antepasados comunes a todos ellos, hace más de 300 millones de años. El sistema límbico está directamente implicado en las reacciones emocionales de esos animales, sobre todo las que tienen que ver con la supervivencia, como la atracción sexual, el miedo o la agresión. El hipotálamo, aunque tiene el tamaño de un guisante y pesa sólo cuatro gramos, regula un montón de actividades y estados somáticos, incluido el nivel hormonal, el sexo y las emociones. El hipotálamo está directamente conectado a la glándula pituitaria que a su vez dirige el sistema endocrino, secretando hormonas que transmiten las órdenes del cerebro a las otras glándulas del animal. Las amígdalas, así llamadas por su forma de almendras (como las de la garganta, con las que no hay que confundirlas), se activan cuando el animal (hombre o rata) siente miedo. Su estimulación eléctrica localizada, por otro lado, produce terror intenso. Ratas y seres humanos con las amígdalas dañadas son incapaces de sentir miedo en situaciones peligrosas.

En los seres humanos, nuestros estados emocionales están asociados a la presencia de ciertos neurotransmisores (moléculas que comunican unas neuronas con otras a través de las sinapsis). En concreto, nuestros estados de excitación y placer están caracterizados por la presencia de abundantes dosis de dopamina. El neurólogo Steven Siviy ha encontrado que, cuando las ratas juegan animadamente, sus cerebros segregan grandes cantidades de dopamina. Sin duda encuentran el juego excitante. Incluso anticipan el juego y se vuelven activas y excitadas al ser llevadas al campo de juego. Sin embargo, si se les administra una sustancia que bloquea la dopamina, cesa toda esa conducta. El neurólogo Panksepp ha descubierto también que las ratas que juegan producen endorfinas, como nosotros. La hormona oxitocina, que desempeña un papel en la actividad sexual y el afecto entre humanos, también interviene en el cortejo y formación de pareja entre los topillos de campo. 
Las estructuras cerebrales y los neurotransmisores implicados en las emociones, así como el sistema endocrino, son básicamente comunes a todos los craniados, por lo que en todos ellos pueden darse las experiencias emocionales. Así, ante situaciones de peligro potencial, el sistema límbico ordena a las glándulas suprarrenales que llenen la sangre de adrenalina, para prepararnos al combate. Desde dentro experimentamos esa preparación como enfado o coraje. Si el combate no llega, el coraje se transforma en estrés. Esto nos pasa igual a los humanos, a los delfines y a las ratas. Por tanto, y según los cánones más elementales de la ciencia, si nosotros a veces nos enfadamos, lo mismo les pasa a los demás mamíferos.
En los últimos años, un número creciente de libros y artículos de etología y neurología ha marcado un punto de inflexión que anuncia el arrinconamiento de la metodología exclusivamente conductista y el reconocimiento de las emociones de los animales. ... la lectura de los genomas de diversas especies va en la misma dirección. Son los genes los que en último término deciden lo que es cada animal, Y resulta sorprendente cuantos genes compartimos todos los mamíferos. En el caso de los chimpancés, compartimos casi todos los genes con ellos, por lo que la tarea de buscar los pocos en que nos diferenciamos tiene toda la dificultad de buscar una aguja en un pajar.
Porque los animales sienten emociones, gozan y padecen, podemos ponernos imaginativamente en su lugar y comprenderlos empáticamente, podemos compadecernos de (padecer con) ellos, cosas que no podemos hacer con una seta, o con una piedra, o con una máquina, que, careciendo de sistema nervioso, son inasequibles a las emociones e incapaces de sufrir.strong>...
El creciente reconocimiento científico de las emociones animales y de su capacidad para gozar y sufrir es una de las fuerzas que impulsan la revolución moral de nuestros días, que incluye nuestras relaciones con la naturaleza y con nuestros compañeros de fatigas y sentimientos que son los animales. La prestigiosa Universidad de Princeton ha nombrado para ocupar su nueva cátedra de ética a Peter Singer, el conocido defensor de los derechos de los animales. En cualquier caso, en el mundo artificial, abstracto, exangüe y virtual en que se desarrolla una parte creciente de nuestra actividad, corremos el riesgo de perder el contacto con las raíces de la vida y el sentido de la realidad. Nosotros no somos máquinas, sino animales, y lo olvidamos a nuestro propio riesgo. Quizá como reacción aumenta el interés por la inteligencia emocional y por las emociones en general Como ha observado Annie Frelich, incluso nuestros animales domésticos "nos enseñan a amar abiertamente" y sin tapujos.
En el monasterio de New Skete, en Nueva York, se cultiva el contacto con los perros. Los perros, comenta el padre Christopher "sensibilizan a los humanos y les hacen sentir la magia de la vida, cuán maravillosa la vida realmente es". Es que ya ni a los curas les cabe duda de que los animales tienen emociones. 
JESÚS MOSTERÍN: Animales con sentimientos, en el Suplemento dominical de El País, 12/2000.

¿Porque amar a los animales ?


PORQUE NO SABEN DE ENVIDIA NI RENCORES,
PORQUE EL PERDON ES ALGO NATURAL EN ELLOS 
PORQUE NO CONOCEN EL DINERO
Y SE CONFORMAN CON LO QUE TU LES DAS
PORQUE DAN LA VIDA SIN TENER QUE IR A UNA LUJOSA CLINICA
PORQUE SON ETERNOS NIÑOS ,
NO SABEN DE ODIO NI TRAICION
PORQUE SIN HACER NADA SON BELLOS 
PORQUE ANTE EL PODER DEL HOMBRE QUE CUENTA CON ARMAS , ELLOS SON INDEFENSOS 
PORQUE SE DAN A ENTENDER SIN PALABRAS ,
PORQUE SU MIRADA ES PURA COMO SU ALMA

Y PORQUE ESTAN VIVOS ! 

Pero, nena, tu risa es la magia de los rocanroles

Cuando de chico leí que una carcajada bien sonora, salida del alma, movilizaba más la energía en el cuerpo que una serie de intensas actividades deportivas o aeróbicas, me quedé impactado por la potencia sanadora de la risa. Con el tiempo accedí a explicaciones científicas sobre como el organismo moviliza sus recursos infinitos de recuperación, cuando el humor se instala y las emociones provocadoras se distienden ante la risa benéfica.
Las endorfinas, hormonas de la dicha, se despliegan en el campo de nuestro cuerpo, cuando la distensión y el placer se conectan con el humor, con esa puerta de acceso a la libertad del Ser, que comienza cuando uno en lugar de juzgar, directamente ríe.
Más aún si esa risa se autorefiere, es decir si aprendemos antes que nada a reírnos de nosotros mismos, el efecto es explosivo, de polaridad positiva.
Podemos pasar de un dicho gauchesco con su proverbial sabiduría: “El que se ríe, los males aleja”, a una profunda reflexión espiritual de Osho, cuando dice que la risa detiene a la mente, y que por eso proviene del corazón. La mente es tramposa. el corazón es sabio.
El hombre es el único ser de la creación capaz de reírse, Tiene el mecanismo de la evolución divina en un clímax tal que le permite detener el tiempo en ese instante. Fundirse en el motivo de su existencia en esa risa, que dicen los avatares, es la risa de Dios.
Dios es el gran humorista, que permite en forma compasiva que esta humanidad continúe, a pesar de su falta de amor y de humor.

Reír nos sana, y en estos momentos más que nunca, necesitamos mecanismos naturales, para preservar la salud, ante toda la tristeza que se nos quiere vender, sabiendo que si perdemos la risa, perdemos literalmente la vida.

El autorretrato

El autorretrato es considerado como uno de los ejercicios de análisis más profundos que puede hacer un artista. Implica escrutarse el rostro y conocerse hasta tal punto que la expresión que tenga en ese momento se traduzca en el dibujo o la pintura que aborda.

En épocas pictóricas como el barroco o el renacimiento, una de las costumbres era que el artista se autorretratara dentro de un gran cuadro, para reafirmar su autoría o para dar a entender sus intenciones, como lo hizo Velázquez.

Por medio de la pintura podemos saber cómo fueron los rostros de los personajes importantes de otras épocas (reyes, emperadores, papas, etc.), retratados e inmortalizados por la habilidad de los maestros pintores, que también disfrutaban pintándose a sí mismos.

Esta costumbre se ha extendido hasta la actualidad, y en nuestros días son frecuentes los autorretratos hechos por medio de una cámara fotográfica u otras tecnologías.

En un autorretrato interviene la subjetividad del artista, ya que el pintor o fotógrafo se representa a través de su propia mirada: su estado anímico se pone de manifiesto en la elección de la pose, los gestos, los colores de su ropa y de su piel.

Técnicamente, la pintura del autorretrato se realiza mirándose en un espejo, o en el agua de un charco o de un río, como lo hizo Narciso; otras veces los pintores se retratan según como "se piensan" a sí mismos o cómo se recuerdan; recorren con las manos la cara y trasladan las sensaciones a la representación pictórica.

Pero sin duda que el espejo ha sido clave en el arte del autorretrato, pues ha sido el objeto idóneo para ello. Verse en un espejo es la manera más rápida de autorretratarse. Sirviendo también de apoyo para que el contemplarnos podamos repetirnos en el papel, la madera o la arcilla.

El espejo fue clave en los autorretratos de Van Gogh.

Eso que mueve al artista a retratarse a si mismo indudablemente está ligado a un acto “narcisista” típico pero hay otros componentes igualmente importantes, de igual peso, para que esta motivación artística se lleve a cabo, quizás sea el de “echar mano” a lo que primero esta a la vista.

O sea, “uno mismo”. El modelo más próximo, más inmediato, lo más familiar que uno tiene. Ese personaje al que nos enfrentamos todos los días “frente a frente”, al espejo,







29 abril, 2011

"Llorar de amor, de hastío, de alegría..."

La risa y el llanto tienen muchas cosas en común, entre ellas, y la más obvia, es que son contagiosos. La risa genera endorfinas, pequeñas proteínas popularmente llamadas de "la felicidad". Las endorfinas actúan como neurotransmisores aumentando los niveles de células T, refuerzan el sistema inmunológico del organismo.     
Algo similar ocurre con el llanto. Llorar nos hace liberar adrenalina, una hormona que segregamos en situaciones de estrés, y noradrenalina, que actúa como neurotransmisor y tiene un efecto contrario al de la adrenalina. Cuando lloramos, eliminamos estas hormonas, lo que produce una sensación de desahogo y tranquilidad. Un ejemplo de esto es que, después de derramar algunas lágrimas, tanto niños como adultos se quedan dormidos.

La mejor válvula de escape
También  es la mejor válvula de escape para cualquier emoción intensa y que nos sobrepasa en un momento dado. Cuando rompemos a llorar, las emociones se liberan como si las hubiéramos tenido atrapadas en una olla a presión.
El llanto es parte del aprendizaje y del desarrollo humano, pero conforme nos hacemos adultos prescindimos de las muy saludables lágrimas como "cosa de niños", nos las permitimos en muy pocas ocasiones, y sólo cuando nos es imposible tragárnoslas.
El estrés, la tristeza, el dolor síquico y físico, la alegría, los nervios, la angustia, la emoción, etcétera, etcétera, son sentimientos que podemos traducir en lágrimas. Cuando lo hacemos nos sentimos mucho mejor, pero si ahogamos el llanto sólo logramos aumentar la presión y el desequilibrio interior.
Las lágrimas que no derramamos pueden enfermar el cuerpo y el alma, por eso hay que aprender a llorar de nuevo, algo muy difícil en sociedades en las que hacerlo es algo  que se hace muy pocas veces y preferentemente en privado.

Ojos brillantes
Igualmente es cierto que las lágrimas ayudan a limpiar los ojos y evitan que se sequen. Hay dos clases de lágrimas, las reflexivas o irritantes, que son las que nos provocan algunos alimentos y sustancias demasiado fuertes como  el polvo, la cebolla, etcétera. Y las que brotan del alma y obedecen a estados de ánimo y sentimientos.
Lo interesante es que unas y otras no tienen la misma composición química. Las lágrimas que tienen un origen emocional contienen gran proporción de un mineral, manganeso, y de la hormona prolactina, cuyos niveles están relacionados con el estado de ánimo del ser humano, el único miembro del reino animal que expresa con risa y llanto sus sentimientos.
Las lágrimas de tipo emocional son muy difíciles de controlar, y aunque no lleguemos a derramarlas, tener los ojos brillantes es algo que nos ocurre prácticamente a todos en determinadas ocasiones.
En el extremo opuesto de expresar raramente con lágrimas nuestras emociones está el hecho de llorar a menudo. Cuando esto ocurre es síntoma de un estado de tristeza y angustia que puede requerir ayuda médica. Incluso los duelos tienen un periodo de recuperación más o menos largo y se llegan a superar, en ocasiones con el apoyo de fármacos y de otras personas.

El llanto como cultura
La costumbre de llorar en público en las sociedades occidentales, en especial en el caso de los hombres, es algo que no se da a menudo y, cuando ocurre, suele ser un llanto silencioso, casi furtivo.
"Llorar no es de hombres" dicen las madres a sus hijos pequeños, pero el llanto de los niños, sean del sexo que sean, es parte integral de su desarrollo. Es una forma de atraer atención a sus necesidades básicas, como la comida, el frío o el sueño, y de expresar sus emociones.
Los niños a los que no se permite llorar acumulan estrés y ponen en peligro su salud. Recuperar el llanto cuando se es adulto es bueno, porque llorar no nos hace más débiles, sino mucho más fuertes. Además, después de una buena lloriqueada se ríe más y mejor.





Instrucciones para llorar

Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará  con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
                                          
(Julio Cortázar)

27 abril, 2011

Que nadie haya sido tan afortunado de darse cuenta la mina de oro que sos, no significa que brilles menos.
Que nadie haya sido lo suficientemente inteligente para darse cuenta que mereces estar en la cima, no te detiene para lograrlo.

Que nadie se haya presentado aún para compartir tu vida, no significa ese dia este lejos.

Que nadie haya venido a alejar la soledad con su amor,
no significa que debas conformarte con lo que sea.

Que nadie te haya amado con esa clase de amor que has soñado, no significa que tengas que conformarte con menos.

Que aún no hayas recogido las mejores cosas de la vida, no significa que la vida sea injusta.
Que nadie haya notado los avances en tu vida, no te da permiso para detenerte.

Que nadie se haya dado cuenta la hermosa mujer que sos, no significa que no seas apreciada.

Que esperes y pienses en un hermoso príncipe para vos,
no significa que no seas ya una reina.

Sólo porque tu situación no parece estar progresando por ahora, no significa que necesites cambiar nada.

Sigue brillando,
Sigue corriendo,
Sigue esperando,
Sigue viviendo,

Sigue siendo exactamente como sos:

¡Una Mujer Completa!


La falta de Amor y de reconocimiento en las mujeres como así también la falta de valorización y agradecimiento, de cariño, de mimos y de otras ternuras y gestos nos hacen sentir poco valiosas, poco importantes...

Pero la falta de pareja en la mujer hace que sienta como que no vale lo suficiente para tenerla, entonces su autoestima se ve día a día lastimada y deja de reconocerse como una gran mujer para sentirse sola y hasta incluso abandonada...

Siente por momentos que la felicidad del gran amor no es posible y en esa confusión en un determinado momento se prepara para seguir estando sola toda la vida.

Y no es así...Todo llega en el momento justo, ni antes ni después.

Todo se logra pero es importante aprender a quererse, a asumirse y a sentirse bien con una misma.

Si logramos estar bien en soledad, si una a una todas las partes de nuestro cuerpo crean una armonía perfecta, si dejamos de lado ciertas obsesiones para dar paso a la vida y no esperamos... sólo nos dejamos llevar, y no buscamos sólo abrimos el corazón y el alma dispuestas a dar lo mejor de nosotras...

Todo aparece, se encuentra, sin ninguna explicación lógica, porque sí, porque se dió... porque de pronto alguien detuvo la mirada en nosotras y en esos ojos vimos un camino por el que transitaríamos nosotros... los dos...  
No somos menos si estamos sin un compañero...

Tal vez podríamos tener muchos y no ser felices con ninguno...

No somos menos porque en este momento estamos sin pareja, o porque un hombre nos abandonó...

No somos menos si habiendo amado mucho un hombre no supo valorar ese amor y se marchó...

No...

Somos importantes en la vida, en la lucha diaria, en el abrazo, sólo merecemos amores de verdad, de aquellos que nos contienen, que nos respetan, que nos llevan de la mano pero que siempre y en todo momento nos permiten ser, sentir y crecer... Hay diferentes tipos de amor que muchas veces no lo son... parecen serlo nada más...

Hay personas que tienen pareja pero se sienten tan solas y vacías como si no las tuvieran...

Hay otras que por no esperar deciden caminar al lado de alguien equivocado y esa persona en su egoísmo no permitirá que se aleje de su vida,  aún sabiendo que no la hace feliz...

Hay personas que sostienen matrimonios o noviazgos ya destruidos por el simple hecho de pensar que estar solos es difícil e inaceptable...

Hay personas que deciden ocupar un segundo lugar tratando de llegar al primero pero ese viaje es duro, incómodo y los llena de dolor y de abandono.

Pero hay otras personas que están solas y viven y brillan y se entregan a la vida de la mejor manera...

Personas que no se apagan, al contrario cada día se encienden más y más.

Personas que aprenden a disfrutar de la soledad porque las ayuda a acercarse a sí mismas, a crecer y a fortalecer su interior...

Esas personas son las que un día sin saber el momento exacto ni el por qué, se encuentran al lado de una persona que las ama con verdadero amor...y se enamoran de una forma maravillosa...

Una mujer completa no necesita muletas...

Vive y se entrega día a día y cuando se enamora se entrega a ese amor sin dejar de ser ella misma !

Una mujer alterada

Una mujer alterada no es una loca, Una mujer alterada es una persona que está cambiando..... Y creo que fue Borges quien dijo, que los únicos que nunca cambian, son los tontos y los muertos. 

Si bien es cierto, que una cosa es sufrir un cambio y otra muy distinta es hacérselo sufrir a otros, convengamos que uno cambia, cuando no soporta más lo que le pasa, por mucho que les pese a los que no puedan soportarlo.

Así, la que hasta ayer te esperaba despierta, te cambia la cerradura; 

La que te esperaba dormida, se compra portaligas;
 

La que veía siete telenovelas, se anota en siete cursos; 

La que manejaba una empresa, se quiere ir a vivir a una carpa;

La que cuidaba a la suegra como a una madre, la interna en un geriátrico; 

La flaca, se pone hecha una vaca y la gorda, baja veinte kilos.
 

En el medio, te van tratando de insatisfecha, ciclotímica, inmadura, egoísta y por supuesto, del peor de los insultos.... feminista... Pero no todo es negro: muchos de nuestros cambios son recibidos con gran alegría por aquellos que nos rodean, como nuestro nuevo marido o nuestro viejo analista... Y no fue fácil para nosotras las mujeres, descubrir que teníamos derecho a cambiar.... Por largo tiempo pensamos, que lo mejor hubiera sido ser otra. 

Hoy, que sabemos que hasta la más superada, se come las uñas, estamos más contentas con nosotras mismas... Cambiando lo que no nos gusta y no sólo los pañales o el rouge... Y lo logramos... En estos últimos años las mujeres cambiamos mucho.

Antes, sólo estábamos obsesionadas por conseguir un marido... Ahora además, estamos estresadas por exigirnos logros profesionales, trastornadas por la culpa que nos provoca la maternidad y desesperadas por combatir la celulitis... .!!
"Para aprender a amar a los demás empecé por amarme a mí misma, a aceptar que soy como soy, y a confiar que mis decisiones son las correctas.
Acepto el amor que se me da y acepto las críticas, porque soy una mujer dispuesta a estar en este mundo y a aprender a vivir en él, estoy aquí por alguna razón y trato de ser coherente con mis propias ideas y convicciones.
Mi corazón late cada día, y al abrir mis ojos sé que estoy viva para poder disfrutar de todas las cosas que el mundo me ofrece, y que en recompensa yo también doy todo de mí para que otras personas tomen confianza en si mismas y lleguen tan lejos como yo he llegado.
Aceptarnos como somos involucra todo: la mente y cuerpo sin importar nuestro aspecto, si estamos gordas o flacas, y es que sólo se crece aceptándonos como personas. Cuando nos complace vernos en un espejo y vernos tan felices desde nuestro interior, porque allí nace lo que proyectamos al mundo.
Debo pensar que toda la creación está hecha para disfrutarla, así me dejaré llevar por las maravillas, porque yo me merezco lo mejor, incluso acepto los rechazos que antes tan mal me hacían. Ahora los veo y reflexiono acerca de ellos, porque puede haber algo de verdad en lo que se nos critica, y si soy capaz de no ofenderme, escuchar y reflexionar sobre los rechazos que sufro es por la gran confianza que tengo en mí misma: soy única, valiosa y ME AMO COMO TAL.
Si esperamos a ser perfectas para amarnos a nosotras mismos, perderemos la vida entera. Ya somos perfectas, aquí y ahora.
No quiero grandezas, no espero mucho y tampoco espero nada, no soy tan buena ni tampoco tan mala, soy única. Con el tiempo se aprende que sólo queriéndonos a nosotras mismas somos perfectas a los ojos de cualquier persona.
A lo largo de la vida se pasa por muchas etapas, y por cada una de ellas caí y aprendí; sea cual sea el papel que debo desempeñar, siempre lo haré con la mejor voluntad y amor que nace desde mi interior. Hay que estar felices de quienes somos, no necesitamos compararnos con nadie, no estoy en esta vida para vivir amargada por no tener lo que otros tienen, soy feliz como soy, no tengo que enfermar de agobio por ser mejor, porque así tal como soy me gusto, para mí soy perfecta, debemos tener una mente así, tener mente ganadora.
Todo lo que necesito es amarme hoy más que ayer y tratarme a mí misma como a un ser profundamente amada. Al ser querida por mí misma, floreceré con una belleza que apenas puedo comenzar a vislumbrar, soy y seré mi mejor amiga.
El amor es el alimento que necesitamos los seres humanos para realizar nuestra grandeza.
Al aprender a amarme más a mí misma,
aprendo a amar más a todo el mundo.
Juntas aprendamos a ver el mundo con más amor. Será un mundo de personas sanas de espíritu en el que ayudaremos a que el mundo sea mucho mejor, porque nosotras ya lo seremos…
Y así es y será, si empiezas amarte y que tu boca diga cada mañana:
Me amo tal como soy,
me gusta todo lo que hago
y si a alguien no le agrada
yo no voy a renunciar a lo que ya soy:
UNA MUJER SEGURA .. "

Cuando me amé de verdad



 Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier
circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora
correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre…”Autoestima”

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y
mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy
contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es…”Autenticidad”

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera
diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a
mi crecimiento.
Hoy eso se llama…”Madurez”

Cuando me amé de verdad, comencé a percibir como es
ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo
para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el
momento o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es…”RESPETO”

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que
no fuese saludable…, personas, situaciones, todo y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó esa actitud
egoísmo.
Hoy sé que es…”Amor Propio”

Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí
de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero
y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es…”Simplicidad”

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y
con eso, erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es la…”Humildad”

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y
preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es
donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama…”Plenitud”

Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y
decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, ella
tiene una gran y valiosa aliada.

Todo eso es…”Saber Vivir”